martes, 23 de junio de 2015

En los papeles.


“Pintar y dibujar para mí fue como encontrar el ancla
 para hacer cosas, para sentirme pleno y crecer
 y entender el mundo de muchas formas”
Darío Mijangos

Darío Mijangos (Ciudad de México) permanece fiel a su propio encuentro con el arte; su obra descansa sobre un proceso creativo y sensibilizador que vuelca sus ideas en creación. Su interés por la pintura, quizás, responde a una visión que engloba el papel del artista sobre sí mismo, ofreciendo una solución inesperada, mediante sus inquietudes.
La lectura de la obra de Mijangos opera en diversas direcciones; transita de la angustia al éxtasis, del miedo a la sensualidad, o bien, participa de una conjugación de todas sus emociones. Cada pintura, o dibujo, es un fragmento de su historia personal revestida de mitos y simbolismos. Su vida se transforma en un contexto para sus pinturas; declara su rechazo a las imposiciones dogmáticas de la sexualidad, otorgándole así un nuevo significado.
Las reflexiones que reflejan sus creaciones, permiten vislumbrar la sensualidad del hombre, situándolo en escenarios apócrifos con cuerpos provocadores que muestran, en medio de la teatralidad, la fuerza de su abdomen, piernas y caderas. Mijangos presenta un enfoque legítimo de la sexualidad en el arte como una refutación indirecta de la hipocresía social. Revela un erotismo latente entre los pliegues de la sensualidad visual y escapa a la parodia de la representación tradicional de la mexicanidad, construyendo y recreando su propia versión del significado del cuerpo en cada trazo del pincel.

Alejandro Villegas
Comunicólogo